SEMILLAS DE PASIÓN - LOS REGALOS PELIGROSOS DE LA VIDA

La Usina de Migré CONTACTO
ES EN

LA HISTORIAEL PASADO

Con una estética moderna y personajes de consistencia dramática que habitan una geografía de fuertes contrastes sociales y culturales, se desarrolla nuestra historia, fiel a la estructura de la telenovela clásica.

Nuestro escenario es un mundo conflictivo y amenazante del que forman parte un barrio marginal, un pool de altas finanzas y su gurú, un asilo de ciegos y las altas jerarquías eclesiásticas.

Sayen es una joven muy atractiva y de gran agudeza que está emergiendo socialmente por mérito propio, potenciada por el amparo que le otorga Ramiro Falcón tras haberse convertido en su partenaire en juegos de sexo virtual. Ambos, en cierta forma, rehúyen todo contacto directo. Ramiro porque es perverso y Sayen porque, secretamente, espera un gran amor.

Nuestra historia comienza cuando Sayen conoce a Elías.

Elías es un joven hermético, signado por una grieta en su identidad: desconoce quién es su padre. Se crió junto a su madre, Delfina, que vive en un asilo de ciegos tras haber perdido la visión en un oculto suceso del pasado.

Llega el día en que Elías le reclama a su madre de manera contundente la verdad sobre su identidad. Ante la fuerza y la desesperación del hijo, la mujer le indica que contacte a Ramiro Falcón, una suerte de gurú con gran influencia en el mundo de las finanzas y, a su vez, protector económico del asilo donde ellos viven. Ante la nueva realidad que se le presenta, Elías se dirige al encuentro con Ramiro Falcón.

Es en este momento crítico de su vida que se encuentra con Sayen y se siente atraído por ella como por un imán. Los jóvenes se unen sintiéndose destinados.

Claro que Elías ignora por completo la relación oculta que Sayen mantiene con Falcón, un ser frío y encantadoramente distante. Ramiro protege a Elías y lo ayuda laboralmente.

Elías mantiene una relación pasional y casi obsesiva con Sayen, que alcanzará su límite cuando descubra que ella es la partenaire sexual de Falcón, a quien cree su padre. Elías sufre un fuerte impacto y Sayen se convierte en una mujer prohibida y despreciada por él.

Cuando Ramiro Falcón descubre la relación de ambos, le miente a Elías confirmándole que es su padre. A través de la manipulación, logra mantenerlo separado de Sayen.

Sayen no puede renunciar a Elías y, poco a poco, va descendiendo hacia su propio infierno. Consumida por la pasión, Sayen decide vengarse de Ramiro Falcón revelando todos los secretos que fue acumulando en la relación que ambos mantenían.

Elías desconoce que Sayen, que lo ama con total entrega, lo va a conducir hacia su verdadera identidad.

Para detener la venganza de Sayen, Falcón se ve obligado a repasar su oculto pasado, que involucra a Delfina y Ezequiel. Él, hoy sacerdote, es hermano de Ramiro y el verdadero padre de Elías. Ezequiel, desde siempre, cumple un rol paternal en la vida de Sayen.

Sin quererlo, Sayen y Elías consiguen traer el pasado al presente y logran reconstruir la historia oculta que enfrentó a los hermanos Falcón. El camino hacia la resolución de este conflicto afianza la pasión entre los protagonistas.

Al final de la historia, ni Sayen ni Elías son los mismos. Él debe rescatarla y entregarle las pruebas de su amor. Un amor que lo ha transformado y lo ha llevado al conocimiento de sí mismo: su historia y su identidad.

Todo amor tiene su génesis. La pasión de Sayen y Elías nació del dolor, el sufrimiento y la desesperación de tres almas perdidas que recién encontrarán calma cuando los jóvenes los rediman con la trascendencia de su amor.

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A mediados de los años 80, Delfina se enamora de Ramiro Falcón. Ramiro es un joven con brillo social que decide formalizar el compromiso presentándola a su familia.

Ramiro es un ser especial que rehúye todo contacto sexual. Pareciera que la distancia y el deseo de Delfina lo erotizan de manera perversa, por lo cual no tienen relaciones. El placer que siente le provoca vergüenza y culpa.

Delfina no pasa desapercibida ante los ojos de Ezequiel, el hermano de Ramiro, que se enamora de ella. Delfina comienza a hacerlo confidente de su frustrada relación, mientras no puede resistirse a la atracción y el deseo de Ezequiel. Finalmente, se convierten en amantes secretos.

Ramiro descubre la relación entre ellos. En un encuentro con Delfina, discuten hasta llegar al límite y la muchacha le dispara por accidente. Cuando llega Ezequiel, Ramiro oculta de la peor manera su frustrada relación y —agonizando— le dice a Ezequiel que Delfina le ocultaba que se acostaba con los dos.

Ezequiel, poseído por la ira y el dolor de creerse manipulado por Delfina, provoca un grave incendio donde ella pierde la visión y del cual todos logran escapar en estado de shock.

Ramiro se recupera y se hace cargo de la situación. Decide recluir a Delfina en un asilo de ciegos y se ocupa de la búsqueda de su hermano perdido, completamente sumergido en la oscuridad por la culpa. Cuando lo encuentra, lo interna en un monasterio para que encuentre alivio espiritual y se recupere.

Delfina descubre en el asilo que está embarazada, y tiene a su hijo. Jamás vuelve a verse con los personajes del pasado. Con el correr de los años, se entera de que Ramiro es el protector económico del asilo. Ella nunca tuvo relaciones carnales con él. Ezequiel es el padre de Elías, pero este secreto solo será revelado al final de la historia.

Ezequiel logra superar su crisis y, para redimirse, se convierte en sacerdote. En su opción por los pobres, construye una iglesia en un barrio marginal donde conoce a Ariadna, la madre sustituta de Sayen.

Ramiro siente que el pasado se replica. Es el hijo de Delfina el que ahora le viene a arrebatar el amor de Sayen. Esto comienza a desestructurarlo, y no permitirá que se repita la misma historia que vivió y sufrió con la mujer que amó con fría pasión en el pasado.

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LOS REGALOS PELIGROSOS DE LA VIDA

LINEA ARGUMENTAL

Sayen y Elías son los amantes devorados por la pasión. Amor imposible, vía crucis de amor, juicio final. El mal como motor de la historia y la promesa de un final feliz.

Telenovela Clásica : 90/120 capítulos, 50’